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miércoles, 13 de abril de 2016

Número 2

¡YO TE HE AMADO JOKANÁN

  •     ¡Ah, Jokanaán, Jokanaán, eras el único hombre que he amado! (apostrofe)


TRES PALABRAS UN SENTIMIENTO

  • Soledad víbora del alma (triste)
  • Sin cabeza ni pies (suspenso)
  • Almohada de labios escarlata (romance)


EL GATO VOLADOR

Volaba por los aires,
Allá bien lejos...
Los vecinos no podían creerlo,
En el aire daba vueltas
Ronroneos aéreos
Imagínese usted, 
Aquella noche nació la canción...


EL NÁUFRAGO, LOCAMENTE ENAMORADO

Luis Alejandro Velazco - Relato de un Naúfrago, Gabriel García Marquez
Gollum  - El Señor de los Anillos, J.R.R Tolkien.
                Luego de la agonizante tragedia, desorientado, despierta el marinero Juan Velazco, quien entra en profunda desesperación al recordar lo que había ocurrido.
                Se encontraba solo en el interior de una de las bazas de emergencia del Destructor Caldas en el cual aterrizo de suerte luego de salir volando por la cubierta del barco junto con sus compañeros en medio de una gran tormenta. Por desgracia sólo él pudo sobrevivir y mientras se alejaba observaba cómo el resto de la tripulación se hundía en el océano.
                En medio de su desesperación trata de alejar estos terribles recuerdos de su mente, logra enfocarse y descubre que en realidad, había quedado inconsciente por un buen rato y durante este tiempo, quizás un día entero, el bote se movió con el viento y a lo lejos podía vislumbrar lo que parecía ser las orillas de  una pequeña isla caribeña, por lo que reúne fuerzas y se lanza al agua nadando hasta la orilla con esperanzas de sobrevivir.
                Su siguiente plan seria esperar hasta que las autoridades colombianas lo fueran a buscar pero no sabía cuánto tiempo esto tardaría, de hecho, no tenía certeza si en realidad dentro de los intereses de las autoridades estaba encontrar a algún sobreviviente de este barco en el cual llevaba sobrecargo contrabandista.
                El primer día Juan Velazco da una vuelta de exploración en la pequeña isla en busca de fuentes de alimento y refugio, no consigue mucho… Unas palmeras por aquí y otras por allá… las cuales le brindarían sombra. Y en cuanto a la comida menos mal que tenía algunas habilidades para la pesca ya que no se encontró con ningún animal terrestre que fuera comestible.
                Dentro de la cabeza de Juan daban vueltas un millon de incógnitas. ¿Podría sobrevivir en esta isla desolada en medio del caribe? ¿En cuánto tiempo lo rescatarían? Si llegase el momento, ¿estaría cuerdo para entonces? ¿Sera todo obra de una bestial pesadilla?
                Además de todo esto no podía dejar de pensar en el dolor que le causaba la perdida de sus compañeros, entre ellos su amada Mary, a quien nunca tuvo el valor de declararle su amor y de quien solo conservaba un anillo de oro que se desprendió de su mano durante la tragedia.
                Y así pasaba los días, cazando y meditando acerca de la vida y de las posibilidades que tenia de sobrevivir al naufragio… Cada vez se iba sintiendo más solo, y poco a poco iba cayendo en una profunda depresión.
                Una noche, Juan entre sus pensamientos  no podía conciliar el sueño, por lo que decide dar una vuelta por la isla... En el trayecto un coco cae sobre su cabeza y queda completamente inconsciente.
                Lo despierta un sujeto que parecía fuera de este mundo: pequeño como un niño pero anciano como un abuelo, su piel húmeda y pegajosa como la de un renacuajo, parecía que hubiera estado miles de años en el fondo del océano.
- ¡Toc Toc! ¿Se encuentra alguien dentro de esta hueca cabeza?
                Juan, asustado por la asquerosa apariencia del sujeto grita:
- Ahhhh!!! ¿Q-qué cosa eres tú? ¿Y de dónde has salido?
- Soy Gollum, esta es mi casa. He estado vigilándote estos días. Ya no estás solo, podemos ser amigos
- ¿A caso me he vuelto loco? Se pregunta Juan mientras piensa ¡Afín, alguien con quien hablar!
- No, loco no estás. -responde Gollum- Tienes algo que me pertenece.
- ¿Cómo has leído mi mente? ¿Y qué es eso que yo tengo que puede pertenecerte? – pregunta Juan intrigado.
- El anillo – responde Gollum
               En este momento Juan se da cuenta que pocos días le quedan de vida, había comenzado a alucinar con personajes de cuentos de fantasía, como Gollum, del Señor de los Anillos. Además sabía muy bien que si no le daba el anillo a Gollum moriría.

¡No te lo daré! – responde Juan Velazco. Es de Mary a quien espero ver pronto…

-VV

viernes, 8 de abril de 2016

AMOR Y FELINOS... SÍ, SÍ TIENE SENTIDO


1. TE MALDIGO JOKANAÁN

Recurso retórico:

Hipérbole: "Yo era casta, y tú llenaste mis venas de fuego"

2. PALABRAS SON TODAS, SENTIDO SÓLO UNO

Triste-Víbora: Vete silenciosamente, víbora.
Suspenso-Cabeza: perdiste la cabeza.
Romántico-Escarlata: tus labios escarlatados.

3. FIEL NO SON SÓLO LOS PERROS 

Rueda amigo mio
Alcanza tu 
Felicidad
Aruñas sin parar 
Entre mimbres y estambres
Libre eres amigo mio, gato fiel.


UN ENCUENTRO INESPERADO

Nublado, frío y solo. Así se caracterizaba el camino por el cual recorría Frodo, en lo que parecía una eterna travesía, con la finalidad de destruir el anillo. Sí, sí es el anillo que estás pensando. Esa maldita prenda de oro forjado por el Señor Oscuro Sauron, en el Monte del Destino. Característico por su color brillante, que predomina, pero con un poder oscuro que lo nutre.

Caminaba y caminaba. Ya exhausto, decide parar por unos minutos para recuperar el aliento. Bien atrás se había quedado Sam, tras la discusión que tuvieron. Saca las pocas migajas que le quedaban de aquél pan que le habían regalado los elfos. Agarra un trozo y lentamente lo va masticando, sabiendo que podría ser una de sus últimas comidas, cuando de repente escucha un ruido en los arbustos. Sale corriendo y se esconde detrás de unas rocas y se coloca su capa de invisibilidad. Asustado, pensando que un Orco iba a venir con su vida.
-       Frodo: Si me quedo aquí, lo más probable es que me descubran… mejor correré lo más rápido que pueda y logre deshacerme de él”, dice preocupado.

Se levanta y cuando ya decide que va a correr por su vida, escucha una voz entonando unas particulares notas, que sólo una vez había escuchado en su vida. Era un canto gregoriano, típico de los elfos.

-       Frodo: ¿De dónde viene esa voz? ¿Será Legolas que vino por mí?

Frodo curioso se levanta, se quita la capa y empieza a buscar de dónde proviene la voz. De repente, logra ver una silueta, pero era muy pequeña como para que fuera Legolas. Sigue tratando de ver quién podría ser, hasta que se percata que – efectivamente – era un niño el que estaba cantando.

-       Frodo: ¡HEY! ¡HEY!

El niño se voltea sorprendido.

-       Frodo: Sí, es contigo. No te haré daño, soy un simple viajero. Ven.

El niño se acerca sin saber qué esperar.

-       Frodo: Hola, ¿cómo te llamas? Mi nombre es Frodo.
-       Adso: Hola, mucho gusto.  Mi nombre es Adso de Melk.
-       Frodo: ¿Qué haces por aquí? ¿No sabes que este camino es muy peligroso?
-       Adso: No, pero tengo que pasar por aquí porque si. Necesito llegar a un lugar que me encomendaron, y no le puedo fallar a mi maestro. Hasta luego, ya estoy perdiendo mucho tiempo aquí parado hablando contigo, me tengo que ir.
-       Frodo: ¡Espera, espera! ¿Por qué tanta prisa?
-       Adso: ¿No entiendes que me tengo que ir?
-      Frodo: En la vida lo que sobra es tiempo, puedes parar unos minutos y descansar un poco. Debes de venir desde muy lejos, como yo.
-       Adso: Lo menos que tiene mi maestro es tiempo. Lo siento, me tengo que ir. La vida de él depende de ello.
-       Frodo: Bueno, está bien. Yo también iré. Igual, tengo que recorrer el mismo camino que tú.
-       Adso: Está bien, pero rápido. Vamos.
-     Frodo: Disculpa que te haga tantas preguntas… tengo mucho tiempo viajando solo.
-       Adso: Y, ¿qué haces tú por aquí?
-       Frodo: Estoy en una misión que me encomendaron hace ya algunos meses. La existencia del mundo depende de que yo pueda cumplir mi misión.
-       Adso: ¿Por qué? No entiendo.
-      Frodo: Bueno, es una larga historia, pero ya que tenemos tiempo de sobra, te la contaré.
-       Adso: Ok, empieza.
-     Frodo: Hace muchísimos años, fue creado por el Señor Oscuro Sauron, en el Monte del Destino, un anillo. Lo llaman “El Anillo Único”. Después de que los herreros elfos de Eregion le enseñaran el arte de forjar anillos y crearan los anillos de poder. Tras aprender dicha técnica, viajó a Mordor y en el fuego del Orodruin, creó “El Anillo Único”. Es un anillo de oro, con un grabado en la lengua negra, el cual dice “Un anillo para gobernarlos a todos, un anillo para encontrarlos, un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.
-       Adso: Y, ¿Qué hace este anillo?
-    Frodo: cuando te lo colocas tiene la capacidad de hacerte invisible. Además, es tan poderoso que puede controlar todo los portadores de los anillos de poder. Este anillo cae en las manos equivocadas y podría significar el fin del mundo como lo conocemos.
-       Adso: Guao… una vez leí sobre esos anillos. Recuerdo que mi maestro de Guillermo de Baskerville me dio un libro sobre los elfos. De ahí aprendí la canción que estaba cantando cuando nos encontramos. Pensé que sólo era una leyenda, al igual que los elfos.
-       Frodo: No. Mucha gente cree lo mismo que tú. La verdad es que existe un mundo totalmente distinto a lo que la gente común conoce. Impresionante las cosas que puedes ver y encontrar.
-       Adso: Y yo que pensaba que todo lo que existía era lo que decían los libros de los filósofos como Nietzsche, Platón, Aristóteles, Descartes o Umberto Eco.
-       Frodo: Y ese maestro del que tanto hablas, ¿qué le pasó?
-     Adso: Bueno, mi maestro es muy respetado entre los monjes franciscanos. Hace unas semanas, le encomendaron una misión, así como la tuya. Lo mandaron a viajar a una lejana abadía, situada en los montes de la Italia septentrional, debido a una serie de extrañas muertes que habían ocurrido en el recinto. Él decidió llevarme porque sería una experiencia para mí salir a conocer el mundo.
-       Frodo: Aja, pero ¿Qué le pasó?
-       Adso: Espera, ahora tú pareces ser el que está apurado (dice entre risas). 

ANTHONY MOUNTAIN