miércoles, 13 de abril de 2016

De salto en salto, me regreso al principio


     
Catalina Linton, con su carácter salvaje, inquieta y porfiada, cansada de ser un simple personaje de una historia por más de 169 años, decide explorar un poco por la biblioteca del Sr. Smith.

     Escapando del incansable Sr. Heathcliff, quien le amerita a Catalina su desgracia en el amor con su difunta madre, la niña logra salir de la historia, con la gran misión de ver a donde va a parar.
Entre libros e historias se encuentra la diminuta niña viendo a ver cual será su próximo paradero, se pasea por el ícono Don Quijote de la Mancha, el cual dudo por un instante saltar a él, cuando se percató que una vocecita le llamaba.
-psst...¡Ey!... Es cuestión de un caballero percatarse cuando una damisela se encuentra sola y sin compañía-dijo el hombre con rasgos alocados que se asomaba por la apertura de un viejo libro empolvado, Don Quijote de la Mancha. La niña un poco confundida por la redundancia a la que se refirió el loco "sola y sin compañía" dudo si escoger ese libro para su próxima aventura. 
-creo que seguiré mi camino señor- dijo Catalina 
-muchas gracias- y se alejó sin más nada que agregar.

     Mientras continuaba su viaje saltó de estante a estante, se paseó por muchas historias y personajes que le ofrecían entrar a sus maravillosos mundos, pero todos daban la impresión de ser muy viejos para su gusto. Ella buscaba algo nuevo, algo distinto, algo que le hiciera olvidarse de aquellas colinas donde el viento es protagonista. es justo durante ese pensamiento y ese recuerdo del shuuuuuu...del viento contra las hojas de lo que alguna vez fue su hogar; cuando se topa con unos libros que se encuentran amarrados entre si. Un total de 7 libros, con portadas inusuales que te invitan a saciar tu curiosidad abriéndolos. Los libros destellaban una serie de luces que captaron la atención de Catalina, es en ese momento cuando escucha una discusión entre dos personas: 
-¿acaso no te he dicho centenares de veces que no husmees en mi armario de pociones naturales?- exclamó un personaje un tanto misterioso y a la misma vez escalofriante, se trataba de Severus Snape dirigiéndose a un pequeño elfo que parecía estar bajo sus órdenes. 
–lo siento maestro, no volverá a ocurrir- aclaró el diminuto elfo que se encontraba apenado.

     Para Cati resultó meramente interesante esta discusión y sobretodo los temas que trataban, ¿acaso eran pociones mágicas a lo que se refería aquella persona de piel blanca como la niebla y cabello oscuro como la noche?. La niña decide que justamente una aventura como ésta es lo que esta buscando y opta por saltar a la serie de libros de Harry Potter.

     Al llegar a este extraño libro, nota la diferencia de mundos. Los árboles se mueven solos, los autos vuelan, las fotos tienden a tener movimiento como si de una película se tratará, ¡Ah! Películas…cosa maravillosa que le causó gran impresión a nuestra querida Cati cuando visitó el increíble mundo de su gran amigo El Principito. Volviendo al punto, la pequeña un poco consternada con lo que estaba viendo, decide ir en busca de dicho personaje que le causó tanta  impresión y a la vez intriga. Cuando finalmente llega al aposento del profesor Snape, la niña nota que éste se encuentra realizando unas pociones y a la misma vez regañando a unos estudiantes. Catalina un tanto preocupada por tantos regaños decide interrumpir 
–eeehhmmmm- aclara la voz Cati –disculpe, pero no he podido evitar observar que usted constantemente se encuentra regañando a quienes lo rodean, ¿es que acaso no tiene un poco de compasión dentro de usted? -el profesor un poco inquietado ante lo que estaba viendo y había escuchado, aclaró 
–quién eres tu y por qué estas vestidas así, es que acaso te digo yo, no te enseñó tu madre de modales a no meter tu nariz donde no te incumbe -con ese vozarrón finalizó su respuesta el hombre al final de la clase con una capa negra que transmite temor. Catalina no pudo evitar sentirse furiosa e indignada 
–mi madre murió cuando yo nací, fui criada por mi adorable padre, por lo cual puedo asegurar que tengo más modales que usted, o por lo menos un corazón más comprensible- dándose media vuelta la niña decidió partir y salir de este extraño libro que contiene un mundo bastante inusual para quienes no habitan en él.

     Catalina decide regresar a casa y cuando se encuentra recostada sobre el árbol que se encuentra encima de la colina, decide pensar en voz alta 
–a veces uno busca lo que no tiene, cuando realmente lo que vale está a nuestros pies, esperando ser visto y ser apreciado. Esta saltadera de libros en libros sólo me llevó a apreciar mi querida Cumbres Borroscosas – de esta forma se durmió Catalina sin siquiera pensar en lo desagradable que había sido su visita a Harry Potter.

Plumero sin tinta

Un Encuentro Nefasto

Era un domingo como cualquier otro en Miami, me dirigía a casa de mi ex esposa a visitar a mi hija, pero antes pasé por la panadería para comprarle su pan favorito, al regresar al auto, encontré  una nota puesta en el parabrisas de mi auto, estaba escrita en un papel muy viejo y con tinta china, a simple vista me pareció un poco rara porque ya nadie usaba eso en esta época, pero al leerla detalladamente, me quedé paralizado, la nota decía “disfruta el tiempo que le queda a tu hija”.  Leí la nota más de tres veces, intentando encontrarle algún sentido, le pregunté a varias persona que estaban cerca para que me dijeran si habían visto a alguien poner esa nota ahí, pero extrañamente nadie había visto nada, incluso un señor que estaba estacionado frente a mi auto y llevaba mucho tiempo ahí me dijo que estaba seguro que absolutamente nadie se había acercado a poner la nota.  Decidí que no podía seguir perdiendo el tiempo, me monté  en el carro y fui a visitar a mi hija, manejé lo más rápido que pude, al tocar la puerta de la casa, me recibió  mi hija con un gran abrazo, yo la abrace como si no la hubiese visto en 10 años, ella me invitó a sentarme en el sofá y en lo que me senté me preguntó:
-          ¿Papá que te sientes mal?   Estas pálido y no paras de sudar –
Me quedé  un rato pensando en ella, en lo pequeña que era  y lo terrible que sería para mi si algo le pasara.
-          Tranquila, no me pasa nada, es solo que estoy un poco cansado. –
-          Está bien papa, sube a mi cuarto a descansar.
Subí a su cuarto y al abrir la puerta vi  una  nota  pegada en la ventana, era exactamente igual a la anterior, corrí hacia  la ventana para leerla y esta me dejó  más frio, la nota decía: “cuando la haya transformado ya no habrá vuelta atrás”.  Guardé  la nota y rápidamente se me ocurrió llevar a mi hija a Nueva  Orleans, ya que ella siempre había querido conocer esa ciudad, era la excusa perfecta para sacarla de Miami por un tiempo,   bajé  las escaleras inmediatamente,  me encontré a mi hija en la cocina mientras ella tomaba un vaso de agua y le grité lo más emocionado que pude:
-          ¡anda hacer tu maleta que  mañana nos vamos a pasar unos días en Nueva  Orleans! –
Mi hija salió corriendo a su cuarto para hacer su maleta, jamás la había visto tan emocionada, mientras su mamá me miraba fijamente y me dijo:
-          ¿No crees que debías haberlo consultado conmigo primero? –
No sabía que decirle, como le explicaba todo lo que estaba pasando si ni siquiera yo  lo podía entender.
-          Si, tienes razón. Lo que pasa es que me llamaron para un trabajo que tengo que hacer en Nueva Orleans, entonces se me ocurrió llevar a la niña conmigo para que conozca la ciudad.
-          La dejare ir solo porque nunca la había visto tan emocionada, pero para la próxima consúltalo conmigo antes de decírselo a ella.
-          Está bien, no volverá a suceder.
Subí al cuarto de mi hija y la vi haciendo su maleta, con una enorme sonrisa, me le acerqué  y le dije:
-          Mañana pasare por ti a primera hora para ir al aeropuerto –
-          ¡Antes del amanecer estaré lista, gracias por llevarme papa eres el mejor! –  exclamó mi hija –
  
Bajé la cabeza y me fui, pasé  todo el camino pensando en todo lo que había pasado, llegué  a mi casa y lo primero que hice fue  leer las dos notas, esa noche no pude dormir tratando de entender porque alguien querría hacerle daño a una niña indefensa.
Estábamos montados en el avión y la alegría de mi hija era  inexplicable, me sentía   muy feliz de verla tan emocionada, ella se levantó  de su asiento y fue directo  al baño,  en lo que se paró yo bajé  la mirada hacia el asiento donde ella estaba sentada y vi  otra nota, que decía: “no importa a donde vayas, ni lo que hagas, el comienzo de su dolor está  cada vez más cerca”. Estaba desesperado ya no sabía  qué  hacer para que mi hija estuviera bien, cuando la vi de vuelta a sentarse, cerré mis ojos y me hice  el dormido en todo el viaje, tomamos un taxi en el aeropuerto para irnos al hotel y no dije nada en todo el camino, solo me dedicaba a ver a mi hija feliz.
Llegamos al hotel y al abrir la puerta de nuestra habitación estaba el, con sus largos colmillos, piel brillante y con los ojos más raros que había visto en mi vida, inmediatamente  agarré  la mano de mi hija, los dos estábamos inmóviles, el vampiro se acercó a nosotros sin darnos cuenta, me miró  y me dijo:
-          ¿Te das cuenta que vayas a donde vayas no la podrás mantener lejos de mí? –

-          Por favor no le hagas daño a mi hija, es solo una niña de 10 años, apenas empieza a vivir.  – le supliqué con lágrimas en mis ojos –

-          Di lo que quieras, nada va a impedir que beba su sangre.
Mi hija aterrorizada, sin decir una palabra se aferró a mi brazo mientras el vampiro intentaba morderla, en ese momento tomé  una lámpara de aceite que tenía cerca y se la arrojé, el comenzó a incendiarse y salimos corriendo del hotel, tomamos un taxi y al montarnos, el conductor se volteó  y nos dijo:
-          ¿De verdad piensan que pueden escapar de mí? Eso jamás va a pasar, ella tiene que sufrir lo que yo sufrí a esa edad en contra de mi voluntad.

Abrió la puerta del carro y me lanzó a la calle,  al caer  perdí el conocimiento, cuando desperté estaba en una clínica, lo único que hacía era preguntar por mi hija y nadie sabía nada, simplemente había desaparecido.  Pasaron  más de cinco meses y aún no había rastros de ella.   Hoy decidí ir a la casa como solía hacerlo todos los domingos. Al Abrir  la puerta de su habitación veo una nota en el mismo lugar donde había encontrado la otra, la diferencia era que esta nota era color rosado, tenía corazones en las esquinas y decía: “papá,  estoy perfectamente bien y lo que era un viaje de pocos días, ahora se convirtió en un viaje eterno del cual no quiero regresar”.     

Arenita 

La Cabeza del Gato.

1

Sal-oh-me

Metáfora
Tu cuerpo era una columna de marfil colocada sobre un basamento de plata.




2

Un microcuento triste

- ...Y así fue como la víbora perdió la cabeza.

Un microcuento de suspenso

- ¿Y la cabeza?

Un microcuento romántico

- Nunca había besado unos labios, como los labios escarlata de Mariana.



3


MAULLABA SIN CESAR
A VECES RONRRONEABA 
ROSADAS ERAN SUS PATAS
INTENSA SU MIRADA
AZULES SUS OJOS
NUNCA SE QUEDABA EN SILENCIO
ANTES DE SU TRÁGICA PARTIDA.











TARDE OTRA VEZ, SALOMÉ




1- Recurso retórico:

- Símil o Comparación: "La morderé con mis labios como se muerde una fruta madura." Oscar Wilde - Salomé



2- Cuentos, algo breves:

a) Víbora, muerta.Moribunda.  (Triste)
b) Una Cabeza descompuesta... (Suspenso)
c) Escarlata, Tanto te quise. (Romántico)



3- Cre-Acrósticos:



GATO MONTES

ANIMAL DE PASOS
LENTOS PERO CERTEROS
EMANCIPADO, ANTONIMO DE
JOCOSIDAD, MEZCLA DE
AGRESIVIDAD CON UN
NIVEL
DESCOMUNAL DE
REBELDIA Y
OSADIA


ARMBEAT

Un Gato venezolano.

No es justo levantarse tan temprano en un país solo para hacer colas por comida. Rodearse de personas mal educadas, abusadoras y más, de alguna u otra forma cada vez que me encuentro en alguna cola alguien se colea, me roban algún artículo o termino con algún golpe. Definitivamente la situación me estresa y yo soy un “quedado”, “lento” o como quieran llamarlo, yo me considero tranquilo, pacifico y humilde.
Estoy en mi respectiva cola a ver si logro adquirir algunos bienes de la cesta básica, y no sé porqué aquí en esta situación la gente le gusta conversar tanto y muchos incluso con actitud positiva, como si esto fuera digno de los seres humanos.
Sumado en mis pensamientos llenos de tristeza al ver a lo que llegó mi país, analizando y observando todo lo que ocurre a mí alrededor escucho una voz desconocida y con un tono totalmente caraqueño.

-  Epa pana ¿tu sabe´ que llegó hoy al supermercado? -dijo un extraño con un apariencia extraña que recién llegaba a la cola.
- Mmmm. Si bien entendí, creo que llegó harina pan, papel y aceite – digo sin mirarlo a la cara.
-    Gracia´ pana. La vaina esta dura ¿no? Déjame llamar a mi mujer y la cuñada para que vengan a hacer esta cola vale, porque tu sabe´ yo tengo que trabajal pa´conseguir los riales.
-  Dele tranquilo compa. –respondí tratando de hablar como el.
Que situación tan incómoda el pasar por esto varios días de la semana. ¿Simplemente no puedo ir al supermercado tranquilo y comprar lo que quiera?

Luego de pasar unas 5 horas en cola, por fin llego a mi casa exhausto la verdad, aunque parezca tonto, pasar 5 horas en cola por comida bajo el sol y rodeado de gente tan… dañada, de verdad cansa. Pero bueno al menos conseguí algunos alimentos.

-    Hey Cutch –digo a mi gato- te traje unos atunes que conseguí de milagro en el supermercado. 1000 bsf ¿puedes creerlo!?
Noto la mirada profunda, ruda y apática de Cutch hacia mí. Lo admiro.
-    Definitivamente quisiera ser como tu –digo a cutch entre suspiros- pareciera que nada te importara, a puesto que en las colas para comprar comida, en protestas, marchas irías con toda rudeza y te le impondrías a todo, no se te colearían como a mí ni saldrías golpeado ni te robaran. Mas bien creo que tu robaras y todo, jajajaja.
Empecé a reír imaginando a mi gato siendo un humano, que hasta se me coloró la cara de la risa. Algo bueno del día.

En fin, lo que dije dudo le importara, simplemente se bajó del sofá donde se encontraba y lo sigo con la mirada.

-   ¡Cutch no! ¡No puedes entrar ahí! Lo sabes perfectamente vale.-dije con voz alzada.

Cutch entro en mi pequeño laboratorio improvisado que tengo en uno de los cuartos de mi casa y señaló un viejo estudio que realizaba hace unos años, antes que Venezuela se convirtiera en lo que es ahora y cuando tenía más entusiasmo sobre mi carrera. El estudio trata sobre un brebaje que hace posible adquirir durante tan solo pocas horas la forma de algo que queramos, pero únicamente con la formula exacta.

Pensé, ¿será que Cutch quiere que lo convierta en humano?
-    ¿quieres ser humano?
Cutch parece asentar con su pata con una mirada divertida y caminando entre mis químicos, botellas y más. La idea me llena de curiosidad e incluso de emoción.
- ¡Hagámoslo!-le digo con una sonrisa de oreja a oreja.

Luego de tantos intentos y nada resultaba, de repente escucho una voz suave, estilo hippie surfista.
-  Hey doctor Jekyll, con esto ganaras millones hermano.
-   Perfecto transforme un gato en un hippie surfista.- digo en tono sarcástico y entre risas.
Siento la misma mirada apática, ruda y profunda de Cutch sobre mi
-  Okey, al parecer la mirada es la misma.- digo algo nervioso-. ¿Cómo te sientes?
-   Estupendo hermano- dice con un tono relajado, observando sus manos y su nueva apariencia- bueno ahora que podemos hablar, tienes que ponerte las pilas ok? ¿Cómo te dejas robar, golpear y colear? Tendré que ir contigo a esas colas a ver la situación y a defenderte. Mientras tanto ¿que día es?
-  Viernes –respondo.
-  Perfecto salgamos, a despejar la mente y a ver si nos conseguimos unas novias porque esta soledad a ambos nos va a volver locos.

Esto es lo  mejor que he podido hacer –pensé- por fin dejare de ser un “quedado” como muchos dicen.

-   Vamos pues – digo en tono nervioso pero arriesgado- definitivamente lo necesito.
-  Tengo 8 años viéndote y necesitas esto y más. dijo Cutch- ahora cuéntame ¿quién es ese Maduro del que hablan? Hermano es desesperante, hay que hacer algo con él la verdad tengo algunas ideas que pueden servir…

Cutch siguió hablando y relatando sus ideas, ni tan malas la verdad. Creo que, no me equivoque con lo que dije sobre este gato. Quizá, no sé, posiblemente, un gato ¿salve a Venezuela?
 Lalejulie


“Litore quot conchae, tot sunt in amore dolores” 


Actividad 1: La inocencia de una cabeza
Metáfora: " ¿Cómo es que la víbora roja escarlata ya no se mueve? "
Actividad 2: nuestro amor una tristeza que se queda en suspenso
1. Triste: ¿Te conozco? Víbora.
2. Suspenso: ¿ Y su cabeza?
3. Romántico: ¡tú! flor escarlata.
Actividad 3: la gata de mateshuli
Miré por la ventana
A las tres de la mañana,
Tenía cola larga y una fría mirada.
Estaba mauyando, buscando un callejón.
Sentí pena por la bestia,
Hice una seña y se acercó.
Un momento bastó para que yo la quisiera.
La gata negra,
Indiferente me acompañó la noche entera. 



Actividad 4. La pregunta del vampiro, la respuesta del periodista

El frío Leslat se acercó a la oficina del periodista Matthew Cowart. El vampiro sabía por qué estaba allí, después de una larga existencia no le sería difícil reconocer su culpa. El verdadero reto sería explicar cómo dejó el cuerpo vacío y frío de una jóven quinceañera en un río a medianoche a la vez que intenta escapar de las manos del afamado Cowart.
-Creo que está claro el por qué está visitando mi despacho- afirmó Cowart con firmeza mientras se sentaba en la silla de su escritorio. Puede tomar asiento.
-Gracias- dijo Leslat con desinterés, sentándose en la silla justo en frente del periodista.
-Señor De Lioncourt ¿Cierto?
-El mismo- respondió en tono burlezco-, pero puede llamarme solo Leslat.
-Señor De Lioncourt, se le acusa por el asesinato de una menor de edad en las cercanías del Miami River...
-Deténgase ahí, ¿Sabe usted lo que es el hambre?, peor que eso ¿Sabe qué es sentir hambre y no poder llenarse? ¿O tener sed y no poder saciarla?- le dijo desafiantemente a Cowart.

Cowart miró al acusado, se levantó de su silla y comenzó a caminar por la oficina.
- Señor De Lioncourt, más relevante sería preguntar ¿ Usted sabe lo que es tener un hijo?, quiero que me diga si realmente fue usted quien mató a la niña- dijo Cowart mientras obstinado trataba de que confesara su culpabilidad.
-Matt, ¿puedo decirte Matt?-dijo el vampiro irónicamente. Quizá si me prestases atención podría parecerte relevante cada una de mis palabras.
-No estoy jugando a las adivinanzas-dijo Cowart exasperado.
-Quizá te parezca absurdo, como para mi, un hombre de 200 años me parece absurdo estar aquí-Dijo el vampiro mientras rápidamente saltaba por la ventana dejando atrás, esa oficina, ese nombre y lo que el consideraba una vanal situación.


- Mateshuli

Un Mundo de Palabras

Actividad 1: El amor no correspondido de Salomon.

“La luna se ha vuelto roja como la sangre”
-Símil

Actividad 2: Una víbora, una cabeza y algo escarlata.

Triste: Víbora de mis sueños!
Suspenso: Cabeza en mi armario…
Romántico: Tus labios escarlata

Actividad 3: Acrónimos de un autor desconocido

R: Respira
O: Otra vez
M: El minino
E: Exaltado
R: Rendido

O: Al ocaso

Actividad 4 No hay tiempo.

-¿Dónde estoy?

Lo último que recuerdo es pasar horas y horas bajo el sol junto a Madeleine, sabía que se acercaba mi final, ya lo había sentido hace muchos años cuando Louis casi me mata, pero esta vez fue diferente, quería que terminara. Nadie nunca podrá entender que es estar atrapada en un cuerpo que no muta, que no cambia. De repente algo llama mi atención.

-Clap,Clap,Clap.

Cuando voltee vi a una especie de hombre de todos los colores, con un gran sombrero y con una sonrisa tan arqueada como la luna, ¡Y pensaba que yo era un adefesio!

-Buenos días pequeña niña, ¿No te parece hoy un día gloricioso para tomar el té? -Dijo él

-¿Qué? No voy a ir a ningún lado contigo, y ¡NO soy una niña!

- ¡Ah! Entonces Sr. Niño acompáñame por una fina taza de té.- Dijo el, mientras me arrastraba por el brazo.

Me deje llevar, que mal me podría hacer este pobre desequilibrado, en fin ya estaba muerta… o eso creo al menos… Me llevo a una mesa llena de tazas y platos y sillas vacías, por la excepción de dos pequeños animales con vestiduras que estaban en un profundo sueño.

-Disculpa a mis amigos, comen hasta que sus entrañas explotan!- dijo el-

-¿Qué?- lo mire extrañada

- HAHAHAHA, ¡te lo creíste! Apuesto que sería divertido.-dijo

- No eres un hombre común- dije

- Algo me dice que tú tampoco lo eres, pequeño rayito de sol, al fin y al cabo ¿quién es normal?- dijo él

- Ya te dije que no soy una niña, no puedo soportar que me traten como tal.

-¡Ilumíname!, entonces-dijo

-No es tan fácil, el tiempo se detuvo para mí hace mucho tiempo.

-Hace mucho tiempo que el tiempo no pasa para mi-dijo él

- Parece que el tiempo se ha congelado para nosotros, tanto tiempo y lo estamos perdiendo.

-Si conocieras el tiempo tan bien como yo, no hablarías de perderlo

- Si, si he perdido el tiempo, no puedo cambiar como los demás, estoy atrapada en mi propio cuerpo, y es un tormento que me ha perseguido hasta la muerte. ¡Quiero cambiar! ¡Quiero ser lo quiero quiera ser!, pero lo que me ha enseñado mi larga vida es que eso es imposible. -Dije
- Aquí nada lo es -dijo él


-Onomatopeya: Clap,Clap,Clap.
-Símil: Con una sonrisa tan arqueada como la luna
-Apostrofe: ¡NO soy una niña!

ROMERO

Microcuentos y otras cosas

a) Salomé de Óscar Wilde
Recurso Retórico: Metáfora
Tu cuerpo era una columna de marfil colocada sobre un basamento de plata.


b) microcuento

1.- Sin víbora quedó. (triste)
2 .- sostuvo la cabeza. (suspenso)
3 .- Labios escarlata pasión. (romántico)

c) Acróstico
La vecina asesinó a mi gato
Ignoró cuánto yo lo amaba
Nada pude hacer con ella
O por el felino que asfixiaba.

Noche de Arrepentimiento

La casa fría como la luna desnudó mi alma bajo la mirada de aquel engendro del demonio. Sin moverse de la lúgubre luz del salón, me detalló de pies a cabeza. Por un instante pude sentir su respiración. Bocanadas de aire entrando y saliendo de sus diminutos pulmones, asechando mi garganta para, en el segundo menos esperado, atacar contundentemente y sin piedad. Nunca pensé que una mujer de mi tamaño y fuerza pudiera atemorizarle un niño, pero su rostro no era normal, escondía algo maligno.


Tomé valor y dije:
¡Pre- presentate artimaña del diablo! 
Salió temblorosa de mi garganta, como desgarrando mis cuerdas vocales.

- Eh ¿Mami eres tú?
Respondió el pequeño con la mirada vidriosa.

- No tendré compasión de ti, dime , dime ahora qué haces en mi mansión.
Me miraba en silencio sin emitir un sonido más.

Tomé la iniciativa y di un paso al frente, un muerto sería suficiente para aquella noche y no pretendía correr la misma suerte. Me armé de valor y corrí hasta la puerta.

¿Dónde va abuelita? Juegue conmigo ¿O no siembra flores marchitas en su ático?

Sentí en lo más profundo de mi ser un leve arrepentimiento, Dios me castigaba por mi impura realidad.



Tarde pero seguro


S de salome
Epanadiplosis: ¡Bueno! Ahora la besaré. La morderé con mis dientes como se muerde un fruto maduro. Sí, besaré tu boca,

Palabras echas historias

Víbora, cabeza, escarlata

1.       Víbora- Micro cuento de 3 palabras (triste)

Como víbora corta

2.       Cabeza- Micro cuento de 3 palabras (suspenso)

Y…la cabeza?

3.       Escarlata-Micro cuento de 3 palabras ( romántico)

Escarlata como tú

Historia en palabras

Frente al mar

Estaba él

Donde no hay nadie más

Estaba él,

Roncando

Intensamente 

Casando pescados,

Ahí estaba el gato.
Cafetería de amor
Caminando por la calle en un invierno feroz al norte de Boston se encontraba un señor alto, moreno, de raza aparentemente mestiza y pronunciación confusa cuyo nombre es Heathcliff.
Luchando con el frio Heathcliff decide entrar a una cafeteria por la cual estaba pasando, al entrar el calor lo pone en comodidad, todas las mesas estaban llenas por lo que decide sentarse junto a un señor calvo leyendo el periódico, arrugado que parecía desgastado, gruñón.
-¿Está ocupado?- le dice el forastero al viejo gruñon
- No- Responde èl agarrando su chaqueta y cambiándola de puesto.
Pasaron un tiempo en silencio claramente ya que eran dos personas  que nunca se habían visto y no se conocían.
Justo al lado de ellos pasa una pareja discutiendo, la cafetería era grande, pero por lo full que estaba a causa del frio las personas estaban apretadas.
La pareja termina de discutir y se retiran de la cafetería.
-¿El amor no?- preunta Heathcliff señalando con el dedo gordo y una ceja arqueada a la pareja que se retiraba
- Quienes pueden disfrutarlo son afortunados- respondió el viejo gruñón
-Todos podemos disfrutarlo, y sufrir por él, porque todo amor es problemático-  dice Heathcliff con molestia.
-¿Pero si es problemático o no correspondido para que interesarse en el? - reconoce el viejo gruñón.
-Porque es inevitable no amar su pelo, su olor su silueta….- dice bajando la cabeza Heathcliff
Ambos vuelven a quedarse callados pensativos…
-Aún no se tu nombre y ya siento que somos compañeros de lucha en el amor- dice Heathcliff para romper el hielo
El viejo gruñón dobla el periódico se endereza y le extiende la mano.
- Hannibal Lecter, mucho gusto, y no realmente no lucho por el amor, nunca lo he disfrutado.- dice con desgana Hannibal.
- Heathcliff- le dice dándole la maño al viejo toma un sorbo de café y continua- ¿No disfruta del amor?, entonces no es humano.
-ja ja ja- se rie con desgana- Claro que soy humano pero digamos que el amor no se me da con facilidad.
-¿Pero si te has enamorado me imagino no?- pregunta Heathcliff
-Claro- responde Hannibal  incomodo, ya que aunque la cafetería se había comenzado a vaciar, todavía habían más personas de lo debido dentro de ella y eso por alguna razón lo incomodaba.- Pero eso no quiere decir que lo disfrute, ya que siempre sale mal-
Una señora golpe la mesa, tumba el café de Heathcliff, quien aprovecha el momento para a pedir otro largo café y buscar una señorita que limpiara la mesa.
Mientras la señorita limpiaba la mesa ambos permanecieron de nuevo en silencio, eran desconocidos pero las palabras les salían a ambos fácilmente, como amigo s de toda la vida.
Al irse la señorita la conversación sigue..
-Yo lo disfruto- dice Heathcliff cuando vuelve a sentarse en la mesa- aunque nunca me ha ido bien, no conozco el amor de madre o de hermanos, pero conozco el amor hacia otra persona, que te completa y te hace sentir bien no importa donde estés, sabes que la amas porque te hace ser una mejor persona, ser lo que realmente eres y no puedes mostrar frente a los otros-
Hannibal se iba poniendo cada vez más incómodo con cada palabra y cada persona que se movia dentro de la cafetería.
-Es muy interesante como vez el amor- dice Hanniba retorciéndose en la silla de incomodidad- pero para mí el amor es algo que nunca se podrá dar-
-No lo creo, tener una mala relación no quiere decir que todas serán malas, soy gran creyente del amor y el romanticismo  pareces un hombre fuerte, no te des por vencido- dice Heathcliff con un entusiasmo que ni el entendio.
- No se trata de darme por vencido, simplemente la experiencia me ha demostrado que el amor y yo no vamos- dice Hannibal a la vez que agarra sus cosas y empieza a recoger.
- No quiero entrometerme pero, ¿Qué situación tan mala pudiste haber pasado peor que la mujer que ames se case con otro para rendirte así en el amor?-  pregunta confundido Heathcliff mientras lo mira recoger.
- Me la comí- contesta Hannibal mientras se para y se va.
Heathcliff desconcertado por la respuesta de su fugaz amigo se queda ahí sentado, pensativo por la extraña y fluida conversación…
-Pero que el amor… es  un loco- dice Heathcliff y se para y se va a luchar de nuevo con el frio.
Fefe Rousset

SUSPENSO, TRISTEZA, TERROR Y QUÉ MÁS...

Esa víbora ya no tiene respuestas Salomé

Recurso retórico:
Pregunta retórica -> ¿Cómo es que la víbora roja ya no se mueve?


Qué sentido tienen estas palabras
  • Bésame dulce Escarlata -> Romántico
  • Una cabeza perdida -> Suspenso
  • Sin sustos, víbora -> Triste

El rey de la noche, el negro

Lejos caminaba un gato negro que,
Orientaba las ratas del barrio.
Mauyaba cada noche,
las 3 de la mañana.
Zambullía sus garras en la basura y se
Zafaba de cada persecusor
Intenso que lo buscara.



Olivia Winfield -> Flores en el ático V.C Andrews
Cage -> Cementerio de animales (Stephen King)
Esta casa huele a flores
Abril de 1920

Allí estaba sentada Olivia, en el último banco del muelle, en ese muelle pesquero que era tan famoso porque solían pescar ballenas jorobadas. Era un día poco soleado, hacían unos 19 grados, pero Olivia siempre había sido muy precavida ante el clima (un elemento clave de los signos virgo: la perfección), a sus 18 años era una chica muy perfeccionista y bastante estricta con todas sus cosas. A ella le gustaba sentarse a leer en ese muelle todos los jueves puesto que eran los días que llegaban los marineros mas apuestos con su pesca. Lo que no sabía la joven era que ese día cambiaría su vida.

Ya estaba oscureciendo y Olivia decidió que era hora de regresar a casa, pero al poco tiempo se le acerca un apuesto marinero.

     - Buenas tardes señorita, llevo semanas preguntando porque siempre se encuentra tan solitaria en        este muelle tan sombrío. -dijo Malcom.
     - No sabía que era de su interés marinero. -respondió ella. Veo que el día de hoy no han traído              nada interesante.
     - Mi nombre es Malcom, y permítame decirle que los días mas interesantes de mi semana son los        días jueves, a pesar de que no hayamos conseguido nada en la pesca.

Olivia se sonrojó, Malcom era un joven de 22 años, muy alto, con un color de ojos verde oliva y el cabello un poco mas largo de lo habitual. Ella sabía que en algún momento se acercaría, porque cada jueves ellos cruzaban miradas.
Al cabo de una semana, el día jueves Olivia se encontraba en el mismo punto del muelle donde había hablado por primera vez con Malcom; pero este día ella había esperado más de lo habitual para su encuentro casual. Eran las 10 de la noche y el barco pesquero de Malcom aun no arribaba al puerto; se hicieron las 12 p.m, Olivia se había quedado dormida en el banco de siempre. De repente una suave caricia en su mejilla la despierta. Era Malcom, luego de un largo día de tormenta, consiguió llegar al puerto sano y salvo.

     - No pensé que una linda señorita dormiría en un banco de madera por esperar a un humilde                 marinero como yo. -dijo él.
     - A veces uno queda flechado a primera vista humilde marinero, mi nombre es Olivia. –replicó            ella.
     - Olivia, ¿me permite invitarla a tomar un té caliente para que se climatice en mi camarote?. -y sin        mayor apuro, tomó su mano y la guió hasta el camarote.

Esa noche sucedieron muchas cosas, Malcom y Olivia se conocieron más, tomaron un te de limoncillo caliente, compartieron anécdotas y entre otras cosas su intimidad. Fue un largo día y una larga noche para ellos.
Después de esa noche de jueves, Olivia continuó visitando todos los días el muelle a ver si volvía a encontrar a Malcom, pero luego de esa noche ella no lo volvió a ver.

Pasaron nueve meses desde aquel encuentro entre Malcom y Olivia, nueve meses para que naciera Chase. Un hijo bastardo, que Olivia tuvo que cuidar por el resto de su vida, sola. Ella nunca olvido a Malcom y siempre recordará ese jueves como el mejor día de su vida, pero a pesar de ello, carga un resentimiento con la vida por haberle puesto en su camino a un joven apuesto que la abandonaría con un pequeño en camino y sin saberlo.

Noviembre de 1950

De repente unos golpes desesperados golpean la puerta principal de la casa de Olivia, una casa de madera espeluznante.

     - Ahí voy, no se desespere. -gritó Olivia desde la cocina.

Apresurada Oliva se acerca a la puerta principal, abre todas las cerraduras y consigue una sorpresa totalmente inesperada. Eran su hijo Chase con un bebé de dos años de edad en sus brazos.

     - Chase, ¿Qué haces aquí hijo mío?, ¿Quién es esta criatura que cargas en tus brazos?.
     - Hola mamá, el es Cage, mi hijo… -respondió Chase cabizbajo.
     - ¿Qué? ¿Tu hijo?, ¿y su madre? –preguntó atónita. ¿Dónde está su madre?
     - Mamá si me permites, deja que entre y te contaré.

Olivia da paso a Chase, se sientan en el mesón de la cocina y ella le sirve el té de limoncillo preparado a la perfección, así como el que preparaba Malcom.

     - Por cierto madre, debo admitir que tu casa huele a flores, y esta pulcramente decorada, no sabía        que eras tan meticulosa.
   - Vale hijo, las flores son mi toque personal, hay muchas cosas que no sabes de mi y esta casa                 esconde muchos olores… Pero por favor ¡explícame!

Tras varios suspiros, Chase coloca a Cage en el piso para que camine un poco y comienza su historia.

     - Bueno, verás… -Olivia lo interrumpe.
     - Espera, no pensarás que dejarás a ese niño correr por toda mi casa verdad?.
     - Es un nene, ¿Qué pretendes que haga?
     - No te muevas de tu sitio, ya regreso.

A Olivia no le gustaban los niños, en su infancia había pasado por varios traumas con sus hermanos y con la crianza de Chase, lo que hace que le tenga desapego a los pequeños. Por ello, salió detrás de Cage que ya había emprendido su camino de exploración por casa de su abuela.

     - Ven acá pequeña sabandija. -dijo Olivia luego de cargar a Cage por un brazo.
     - Auuuuuuuuch, abebaa no me hagas daño. -suplicó Cage, quien a penas aprendía a hablar corrido.
     - Ah, es que hasta hablas… -replicó la abuela con un tono molesto.

Olivia haló de su brazo aún más fuerte y lo encerró en un ático del último piso de la casa. Pasó llave de ello y la escondió en un bolsillo pequeño de su delantal de cocina. Ese ático era un lugar muy acogedor en el que solía guardar los ataúdes de los gatos de la casa que se morían atropellados.
Cage gritó con todas sus fuerzas, pataleó y golpeó la puerta de ese ático oloroso como nunca pataleo a su madre en el vientre. Sin mayor fuerza que la de un niño de dos años se sentó a llorar y reflexionar.
Cage a pesar de tener dos años de vida era un bebé que había pasado por momentos muy difíciles, lo que lo había hecho madurar mas rápido que cualquier otro bebé. Transcurrieron 72 horas encerrado en ese cuarto, 72 horas que le sirvieron para elaborar sus ideas de quitarle la vida a su padre y a su actual enemiga, su abuela. Muy cerca de la puerta se escuchan los pasos lentos de Olivia.

     - Cage, querido mío, ¿estas vivo?, ¿tienes hambre?. -Dijo Olivia con un todo sarcástico.
     - Abeba, pensé que no vendrías. -replico Cage. Quería jugar un rato, ¿jugarías conmigo?

Olivia decidió jugar con los sentimientos del bebé y le abrió la puerta haciéndole creer que jugaría con el, pero lo que realmente quería era darle una comida que le costaría su muerte.
La realidad era otra, Cage era un niño malévolo, y estando en ese ático durante tanto tiempo le dio las herramientas para ejecutar su plan de exterminio.

      - Abebaaa, ven, agáchate que te contaré un secreto. -Cage, saca de su espada una pequeña navaja          que se encontraba escondida en uno de los ataúdes guardados en ese ático.
     - Cage, Cage, no!, Cage, ¿qué haces?.
     - Nada abeba, solo estoy jugando un rato. -dijo Cage tras trazar una línea recta exacta en la nuca           de su abuela.


Al instante Olivia se desmayó y se despidió de su vida solitaria, triste y cruel. Cage por otro lado, corría a carcajadas por toda la casa buscando a su padre, quien no se encontraba en el lugar para ese momento. Aprovecho y salió de la casa, escapándose de su vida anterior y preparándose para emprender una nueva vida sin alguien que le dijera que hacer ni como hacerlo, siguiendo sus propias normas de niño de dos años de edad.



Kelodi