martes, 21 de marzo de 2017

Alstroemeria marchita

Micro-cuento

Semanal te las llevaba y tu comentario irónico nunca faltaba, aún así agradecías por tan lindo presente. Buscaba el florero con agua y las colocaba ahí de centro de mesa sirviendo de decoración para la conversa junto a una taza de café con tres de azúcar.

Un día las Astromelias murieron, también ella y su comentario quedando en mente los dulces recuerdos con sabor a café.

Lanna Celerinos

Pregunta intrigante

Personajes: 
Hana/Paciente inglés.
Robert Earl Ferguson/ Juicio final.


Jueves por la noche era mi quinta guardia como enfermera en el Daisy Black, el ambiente era tenso y sombrío o al menos yo lo sentí así, la actitud de las otras enfermeras me hacían dudar si eran amables o simplemente hipócritas, lo cual preferí mantenerme al margen. Aunque sin preguntar ya imaginaba cada par de ojos husmeando mi vida resumida en pequeños títulos en aquel pedazo de papel que piden cada vez que te contratan. 

Chequeando a los pacientes de emergencia y con ello sus historias médicas, cuando al ojearlo llama mi atención aquel nombre Robert Earl Ferguson sabía que lo había escuchado en algún sitio pero mi memoria a corto plazo siempre fallaba la muy ingrata.

Me le acerqué sigilosamente y con el mayor ademán, observando su gran y áspera silueta aunque con aire resentido, ya junto a él  chequeo que sus valores estén estables y posterior le pregunto si se le ofrece algo

— ¡Hola! Buenas noches soy Hana la enfermera de turno... por dos segundos mi lengua se congeló impidiendo que mi voz fluyera, tragué saliva y proseguí. ¿Necesitas algo? 

—Hola Hana, mi nombre es Robert, muy amable de tu parte pero lo que en realidad necesito quizás tú no me lo puedes brindar...

— Su respuesta me desconcertó, normalmente los pacientes me piden cosas materiales pero él era un secreto que debía descubrir, pensé —Sr Robert a ver dígame, porque realmente me siento tonta en no poder ayudarlo aún siendo enfermera.

—Él pensó detenidamente como formularía aquella pregunta de la que quizá yo no podría responder mientra que, su mirada fría provocaba que se me erizara la nuca.

—Señorita Hana, desde que entró a esta sala la he estado observando muy detenidamente, cada paso, cada movimiento y lo que me desconcierta es que no vive como los demás, usted no se basa en una rutina porque es espontánea. Yo hace poco salí de prisión y ahora por mala suerte estoy enfermo mientras lo escuchaba mi barbilla se tensó. 

Después que este paciente resumiera su mal me pareció frenético y lleno de locura, ahí saqué conclusiones era él, el presunto violador que estaban condenando a muerte y según las investigaciones era inocente¡WOOOOW! estaba atónita y eufórica a la vez, me intrigaba lo que sea que iba a preguntarme.

— Hana usted puede darme un concepto epigrama sin tantas cursilería barata y tan falsa como el día de San Valentín? — se me hacía muy fácil observarla mientras me respondía, su cara... larguiducha llena de manchas y grandes ojeras.

—El mundo trata de sobrevivir en convivencia, en unión y el amor así no lo  queramos ver o no se sienta en su máxima expresión se haya en cada uno de nosotros, a pesar de que éste también no haga daño y ambos sabemos que es una verdadera mierda.


Lanna Celerinos.

Miedo y ocio disfrazado de amor.


Personajes:
Gollum / El Señor de los anillos.
Luis Alejandro Velasco / El náufrago.

En una de las diez noches de naufragio que vivió Luis Alejando, con la mejor compañía que pudo encontrar además de los tiburones, la soledad, y con muchísimas aguas a su alrededor, su mente alucinaba de tal manera que en una de ellas lo llevó a un lugar totalmente fantástico, realmente irreal, lleno de elfos, enanos y hobbits. Durante su andar dentro de ese lugar conoce a un pequeño hombrecillo, con ojos saltones  y una voz muy peculiar, su nombre es Gollum.
Sin más ni menos,  Luis decidió acercarse para conocer al interesante hombrecillo, pero éste solo saltaba de lado a otro con mucha rapidez.

 ─Quiere el anillo, quiere el tesoro. ¡Ladrón! ¡Todos vienen por el anillo! ¡Ladrones! ─gritó Gollum una y otra vez mientras saltaba de un lado para otro.
 ─¡Oye! Yo no quiero ningún anillo y tampoco soy ladrón. ─aseguró Luis ─.Solo quiero preguntarte ¿cómo puedo salir de aquí?
 ─¡Salir, salir, salir! ─se repetía Gollum con desespero y una respiración agitada─¡Sabemos cómo salir de aquí! ¡No, no, no, no sabemos!
 ─¿No sabemos? ─preguntó Luis  ─.Dime  un camino entonces, quiero volver a casa.
 ─¿A casa?  ─le pregunta Gollum con su voz muy ronca  ─¡Me gusta la casa! Pero no podemos ir  a casa hasta que encontremos al ladrón del anillo.  ─se decía a sí mismo en tono de regaño.
 ─¡Sólo dime uno por favor! ¡Estoy desesperado! ─exclamó Luis con las ganas de sacarle al menos una pista al hombrecillo extraño.  ─¡Quiero ver a mi tesoro!
 ─¿Tesoro? ¿Precioso, escuchaste eso? ¡Tesoro!  ─Afirmaba Gollum con alto interés.
 ─Sí, mi tesoro, mi novia Mary.  ─afirma Luis. ─¡Tu debes tener un tesoro!
 ─Sí, sí sí, mi toroso. El anillo, mi precioso.  ─caminando rápidamente de un lado a otro.
 ─¿Anillo?  ─preguntó Luis.  ─.No me refiero a eso sino a alguien  a quien amas.
 ─ ¿Amar? Yo amaba antes a las personas. Ahora amo al anillo y sirvo al amo.  ─asegura Gollum
 ─Pero eso es un objeto, no es igual a una persona. ─dice Luis.
 ─¡Nooooo! ¡No digas eso! ¡No escuches mi precioso! ¡Gollum, gollum, gollum!  ─dijo Gollum dando vueltas sin control.
 ─No es lo mismo amar a una persona que a un objeto ─afirmó Luis.  ─.Una persona puede llegar a amarte, un objeto no.
 ─¡Cállate! ¡Cállate! ¡No escuches eso mi precioso!  ─reprocha Gollum tapándose los oídos.
 ─¿Mi precioso? ¿Quién es o qué es? ─pregunta Luis ya cansado de haberlo escucha varias veces.
 ─Es mi amo, y yo, yo le sirvo al amo, ¡sí! ─afirmando Gollum con su cabeza.
 ─¿Y tú lo amas? ─dijo Luis
 ─¡Sí! Yo lo amo. ─respondió Gollum
 ─¿Y cómo lo amas?
 ─Yo, yo, yo le sirvo ─asegura Gollum con entusiasmo ─.Yo hago lo que él me pide. ¿Verdad, mi precioso?
 ─Eso es amor para ti, servir, para mí es pasar tiempo con mi novia y ver películas con ella. ─dijo Luis muy orgulloso de su respuesta.

Luis logró salir de su alucinación por el golpe de la aleta de un tiburón a la balsa en donde estaba. Ve su reloj, lo único que, tras la tempestad que lo llevó al naufragio, no se atrasó y le permitía contar el pasar de los días, se percata de que las horas habían transcurrido muy deprisa y se asomaba el décimo día de su naufragio. Cuando tocó tierra firme su mente solo recordaba ¡Gollum, gollum, gollum! El pequeño hombrecillo saltando de un lado a otro hablándose a sí mismo. 



Pasión Sobrenatural

 Personajes:
Louis/Entrevista con el vampiro.
El zorro/ El principito.


     Un encuentro muy interesante ocurrió cuando Louis el vampiro se dispuso nuevamente a viajar por el mundo. Una de sus paradas fue el desierto de Sahara. Mientras caminaba observando la tranquilidad de ese lugar, con las estrellas resplandeciendo, se encuentra con un zorro muy amable que busca conversación:
¡Hola señor, buenas noches, soy el zorro! ─gritó el zorro para llamar la atención de Louis.
¡Oh! Disculpe, buenas noches, soy Louis ─expresó Louis algo extrañado porque un zorro le hablaba, pero luego recordó que él es un vampiro y que todo es posible.
Observa las estrellas como si buscara algo en ellas, su mirada es triste, ¿quiere domesticar un zorro para que lo haga feliz? Ahora no puedo ayudarlo porque usted no representa nada para mí, así que si me domestica seré su compañero. ─dijo el zorro con un tono divertido.
No gracias, pero sí mi corazón se encuentra sepultado y es precisamente el recuerdo de alguien lo que me tiene así ─contestó Louis un poco distante.
Esa persona debe ser muy especial para usted, ¿sabe lo que es el amor?, me gustaría saber si usted está domesticado por alguien ─dijo el zorro─. Louis se encontraba confundido por lo que tuvo que preguntar ─¿Qué es estar domesticado para usted? Si me contesta, seguramente responderé su pregunta. ─comentó Louis.
Precisamente para mí el amor simboliza crear vínculos, por lo que si usted está domesticado por alguien significa que esta persona y usted se necesitan mutuamente, es la única en el mundo y ama todo de ella, además que pensar en ella implica felicidad ─dijo el zorro.
Su forma de pensar es muy bonita, yo solía estar atado a alguien de esa manera, para mí el amor es algo absoluto, el perfume es un éxtasis y recordarlo me lleva a pensar en el dorado de su cabello, si bien no soy humano puedo sentir la pasión mortal, pero todo se escapa de lo físico para mí, el querer conservar su corazón indomable es lo único que me motivaba ─recordaba Louis su último suspiro del ser humano─. Luego de perderla, pensarla me da tristeza.
¡Vaya!, no hay persona como ella, definitivamente está domesticado, por eso le daré mi secreto que ayudará a sobrellevar esta situación tan triste: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos, aunque no la vuelva a ver, su corazón siempre la tendrá presente ─el zorro se sintió complacido de comentar su secreto de nuevo.
Le agradezco señor zorro, tenga una bonita noche, el zorro por su parte le desea suerte en su camino.
     Finalmente Louis se debe retirar, pues está cerca de amanecer y debe ir a su ataúd, se despide de su amigo el zorro, que aunque es un personaje muy particular, fue amable y que por el poco tiempo no pudo ser domesticado.
Artemisa.

Lo Que Hace la Definición de: Amor

Era un manicomio llamado las 4 paredes en este se encuentran Jonathan Harker y Patrick Bateman. Llegaron a las 4 paredes por circunstancias de la vida, uno como empleado y el otro como paciente, respectivamente. En momentos se ven y deciden cruzar algunas palabras

.¿Qué te trajo aquí? Le dice Jonathan.

Patrick responde:

Creo que no es de tu incumbencia el saber por qué yo estoy aquí, pero ya que te veo interesado puedo llegar a decirte.

Un poco incrédulo Patrick le dice a Jonathan:

Ya que tienes tanto afán en saber de mí. ¿por qué no me comentas de tu estadía por aquí?

Sin mas que decir Jonathan decide comentarle su punto:

Pues soy un cristiano que decide ayudar a las personas como tu.

Incomodo y un poco molesto Patrick le dice:

¡Yo no necesito ayuda de nadie, con mi presentación basta y sobra!

Pensativo en lo que le dijo Jonathan, Patrick decide hablarle:

Creo que si necesito de tu ayuda.

Extrañado Jonathan le dice:

¿En que puedo ayudarte?

Patrick:

En salir de las 4 paredes.

Ok debes dejarte hacer una pregunta dice Jonathan. Este le pregunta:

¿Qué piensas del amor?

Con risa sarcástica Patrick lo mira y le dice:

Jajaja siempre y cuando sea verdadero, en realidad solo importa el amor hacia uno mismo.

Un poco confundido Jonathan decide ayudarlo a salir de las 4 paredes y le comenta:

Recoge tus cosas ya saldrás de las 4 paredes.

Patrick poco humilde va en busca de sus cosas y al retirarlas antes de salir por prepotencia decide golpearlos a todos creyéndose el superior y en voz altanera dice:

¡Yaaa me voy de estas 4 paredes!

Al ver y escucharlo decir estas cosas Jonathan le dice:

Esta era tu prueba para ver si podías salir de aquí pero ya veo que no la pasaste.

Patrick atado y furioso le dijo:

Cumplí con el trato te di la repuesta que querías.

Pudo haber sido la respuesta pero no salio de tu corazón, mientras sigas así jamas saldrás de estas 4 paredes. El amor es un sentimiento que se tiene hacia una persona, animal o cosa, no es cualquier cosa que lo usas para alimentar tu ego y creerte mas que los demás, y mucho menos te da el poder de pisotear y matar gente por tu obsesión contigo mismo.


Fred42

EL SILENCIO Y EL CORAZÓN

Ella todas las tardes esperaba a su amado en el rinconcito  lo esperaba ansiosamente  su corazón palpitaba cada vez que el se le acercaba pero ella no sabía cómo expresar ese bello sentimiento  que estaba naciendo dentro de ella quería que la tarde fuera interminable para seguir contemplando su hermoso rostro  en el silencio de su corazón 

Vacaciones en Hogwarts.

Personajes: 
Severus Snape/Harry Potter.
Catalina Linton/Cumbres Borrascosas.

Se encontraban un día conversando en el castillo de Hogwarts, Catalina Linton y Severus Snape, caminaban por los pasillos y a su vez Snape le enseñaba el castillo a Linton, quien había ido de vacaciones a este. De pronto Catalina le pregunta a Snape:

Severus, ¿Qué opinas del amor?

Snape: ¿Qué opino del amor?, nada, absolutamente nada, me parece un sentimiento para aborrecerlo.

Catalina:  ¿Y por qué piensas esas cosas tan feas acerca del amor, alguna vez estuviste enamorado?

Severus: −¡Sí!, estuve enamorado de una mujer, la mas hermosa que jamás haya visto.

Catalina: −¿Y cómo se llamaba?

Severus: −Su nombre era Lily Potter.

Catalina: −¿Era?

Severus: −¡Sí!, ella está… está… ella… ¡murió!, el señor tenebroso la asesinó.

Snape no pudo contener las lágrimas en su rostro y vino en llanto, Catalina quien era una gran malhumorada y exageradamente creída pero que en el fondo no podía ocultar su enorme corazón le dijo:

−¡Severus no lo puedo creer!, eso debió haber sido horrible.

Severus: −Si, lo fue, y lo peor es que yo la sujete y la tuve en mis brazos esa noche después de que la asesinaron. Pero ya no sigamos hablando de eso, dime tú, ¿Qué opinas del amor?

Catalina: −¡JA!, no te contestare sobre eso.

Tomando una actitud un poco pretendida, y poniéndose de mal humor.

Severus: −La respuesta está en tu expresión, te pareces un poco a el que fuera esposo de 
Lily, James.

Catalina: −Bueno te diré lo que opino del amor.

Severus: −Ok, te escucho.

Catalina: −Solo diré que estoy enamorada de Heatcliff. Con esto quiero decir que en comparación a ti, yo sí creo en el amor. Y no sé si todos ustedes los magos sean como yo, los humanos, que si creemos en ese sentimiento.

Severus: −Te equivocas, he visto muchas historias de amor entre magos, muggles con magos o mortifagos entre otros.

Catalina: −Bueno pues entonces tendré que averiguarlo.


Y luego de una larga conversación Severus dejó a Catalina en su habitación para que descansara después de un día agitado. 

Yisus03

La mirada del deseo.

Micro-cuento.

Carlos y Ana se encontraban sentados en el banco del parque, allí donde alguna vez años atrás se habían conocido, de pronto ambos se miraron fijamente a los ojos sin decir ni una sola palabra y dejándose llevar por el deseo, se besaron apasionadamente hasta más no poder.

Yisus03 

¿Estás ahí? ¡Ten piedad!

Micro-cuento

     Para mí no existía algo más placentero que la carne,  llegaba el sonido de mis víctimas de repente, que gritaban pidiendo ayuda. Su dolor era mi placer; deseaba acabar con la suciedad que poblaba la tierra, era mi venganza, por lo tanto,  las personas que escogí no eran más que una basura que merecía ser exterminada; ladrones, violadores, asesinos. No merecían misericordia pues esa palabra no está en su vocabulario y acabé con sus días tal como ellos lo hicieron con el amor de mi vida.

Artemisa.

¡Buenas noches, abuela!

Micro-cuento

Como era habitual, antes de dormir, pasó por la habitación de su abuela, y desde la puerta, se despidió de ella.

— ¡Buenas noches, abuela!

—Buenas noches, hijito —le respondió.


Al acomodarse en su cama, luego de cerrar los párpados, los abrió de golpe al darse cuenta de una cosa. Hace cinco días atrás, había sido el entierro de su abuela.

Clia LeBeau

Ensangrentada espera al amor

Personajes: 
Effie Trinket/Los Juegos del Hambre
Drácula/Drácula

Años después de lo sucedido en el Capitolio, luego del fin de aquella feroz barbarie que se practicaba anualmente para dar de comer al Distrito ganador, con el resultado de veintitrés jóvenes asesinados, o muertos a causa de su escaso nivel de supervivencia; Effie Trinket tomó la decisión de alejarse en su totalidad de todo lo que le recordaba a Los Juegos del Hambre, y prefirió tomar el tren a rumbos al azar. Esta vez no tenía límites, viajaba por todos lados, aprendiendo de otras culturas, enterándose de un mundo diferente al que le hacían creer que existía.

Un día, utilizando su ritual habitual para escoger un lugar nuevo por conocer, con los ojos cerrados y deslizando la yema de su dedo por todo el mapamundi, lo detiene en una zona que jamás se había detenido a escudriñar: Rumania. Exactamente, Transilvania.

Durante el trayecto, escuchó vagas leyendas de lo que habitaba en dicho lugar, como aquel ‘’sujeto’’ que vivía en el Castillo de Bran, conocido como el Castillo de Drácula.

— ¿Drácula? ¿Quién podría llamarse así? —preguntó al aire un poco escéptica, mientras terminaba de colocarse su estrambótico tocado, que consistía en una malla oscura y abrillantada, con un par de murciélagos rodeando unas rosas negras. Todo aquello hacía juego con su vestido negro de falda de tubo, costumbre que no se había dado el lujo de perder.

Se situó frente al castillo, con su optimismo siempre por delante. Soltó un suspiro suave de entre sus labios pintados de negro, y se dispuso a adentrarse. Recorrió gran parte del lugar, junto a un grupo de excursionistas y un Guía Turístico. En un momento dado, se quedó embelesada observando un cuadro de pintura sobre óleo, en el que se manifestaba la silueta de un hombre apuesto, alto, delgado, muy elegante, con aspecto de aristócrata.

Para cuando había regresado a la realidad, se percató de que perdió al grupo. Sin embargo, sus ojos chocaron con la figura de una persona solitaria, aislado en la esquina más recóndita de la estancia.

—Disculpe… —se aclaró la garganta para sonar más firme—. Buen hombre, ¿sabe usted dónde está la salida?

 Como una sombra, el cuerpo del hombre giró sobre sus pies, hincando sus ojos lúgubres sobre los de Effie. Esta se inmutó y tragó en seco, mientras un escalofrío ascendió por su espina dorsal.

—Por supuesto, con mucho gusto le indicaré la salida —respondió con languidez, y su sonrisa tétrica se iluminó.

Ella lanzó una fugaz mirada al cuadro, luego al desconocido, y palideció más. Si es que eso pudo ser posible.

— ¡Por el amor de…! —bramó, consternada, con su tono de voz tintineante. La mirada intimidante del sujeto postrado delante de ella le provocó temblores—. ¿Es usted el del cuadro?

—Sí, el mismo. Mi nombre es Drácula. Intuyo que ya sabe quién soy —respondió, con un tono de voz más áspero. Escrutó a Trinket con sus pupilas, a la par que caminaba alrededor de ella, como un depredador olisqueando a su presa—. ¿Y usted, bella dama de tan particular vestir? ¿A qué amor se ha de referir?

—Effie Trinket, señor Drácula —gesticuló con rapidez, ofreciéndole la mano con educación para estrecharla—. Y no creo ser la única con un ‘’peculiar vestir’’ —le replicó con un deje de disgusto por el comentario burlón, paseando la mirada por el atuendo de este.

—Effie… —repitió, saboreando cada letra. Tomó su mano y, con delicadeza, posó sus labios para marcar un beso—. No me ha respondido la segunda pregunta.

—Y usted no me ha indicado la salida —protestó, cruzando los brazos encima de su pecho.

Drácula, mortífero, peligroso, tan cautivador pero con una elegante naturaleza, le hizo un ademán con caballerosidad para que Effie le tome por el codo. Ella obedeció casi al instante, como si una fuerza la obligó a hacerlo.

—Dígame, Effie, ¿a qué amor se refería? ¿Por qué pronunció aquello con tanto asombro? ¿Es eso el amor para usted? Una frase en un momento inoportuno —la acorraló con todas esas preguntas, aludiendo ya una respuesta. Todo esto mientras cerraba la puerta, hasta que esta sonó con un característico ‘’click’’.

— ¡Oh, no, no! Es una expresión.

— ¿Es para usted el amor una expresión?

— ¡No! —se apresuró en responder, soltando una coqueta carcajada. Se paró en seco, al igual que Drácula, quien había entornado los ojos para prestarle más atención, luego de que la mirada de Effie se había perdido en la nada, para responder—: Aprendí que el amor es la lucha constante por quedarse al lado de una persona contra todo pronóstico. Es sacrificio, valentía y perseverancia —suspiró con melancolía, recordando a sus dos Tributos favoritos— ¿Y para usted, Drácula, qué es el amor?

—Quedarse a la espera de una eternidad para reencontrarse, mientras vives bajo una maldición oscura y sangrienta —se situó detrás de Trinket, sin apartar la mirada de su nuca inmaculada, tentado—. Sobre todo, sangrienta.

 Clia LeBeau